viernes, 8 de noviembre de 2013

Indeterminación (Prólogo)

Marta y Antuan  son  personas totalmente diferentes pero con una única similitud, que es algo que aún no conocen.
Marta, de piel morena, ojos cafés, 1,65m y con una bonita sonrisa, tiene 17 años y ha experimentado todo lo que la vida común tiene para ofrecer. Tiene el don de leer a los débiles y la debilidad de amar sin restricciones. Nunca olvida, algunas veces perdona y no tolera errores. No se cree guapa, pero tiene claro que no todo en la vida es el aspecto físico. En lo material, le gustaría tener más, aunque Ella sabe que es diferente, y no teme admitir su naturaleza, aunque carece de confianza, gallardía. Es ella, otra persona más, en el mundo de los indeterminados, que todos los días se aferran a la vida, ignorando a la amistosa muerte. Un día, ella cometerá el error de enamorarse de la persona equivocada.

Antuan, apuesto, con chicas haciendo cola por su amor, de 1,75m y la piel blanca como el papel de arroz, de silueta estándar, algo reservado pero a la vez lleno de carisma. Poca experiencia y pocas ganas. Puede molestarse con poco esfuerzo, y defiende lo suyo y a los suyos. Le gusta estar a la moda, y está acostumbrado a obtener todo lo que quiere. De mirada profunda, ese es su fuerte, con ella hipnotiza a todas, aunque no le funciona, con quien le gustaría que funcionase. Él tiene un problema, sus exigencias son muy altas, en un mundo de mortales, siendo el un ángel nacido en vientre humano, la ingenuidad que le caracteriza le trae problemas y por confiar con facilidad, tendrá que vivir con el tormento de las malas jugadas.


Marta lo miró por vez primera un día soleado de febrero, en la costa, y aunque Antuan no lo notó, Marta creyó haber encontrado a la persona especial que tanto había esperado, resultado de muchos filmes sobre comedias románticas y tantas novelas leídas, en momentos de vacío existencial…