sábado, 27 de abril de 2013

El, ella, tu... Yo.

Esta vez no es un juego de roles, somos la realidad y el Yo, disputando el tiempo que se prolonga entre el sueño de corneas abiertas y pupilas dilatadas, ese espacio virtual en el que mas que yo, soy tú, ese tú que no quiere ser yo, ese individuo cual destino impreciso, aparece como ley incuestionable, tras una larga lista de fracasos, por método de ensayo y error, ese temor a fallar sin que duela, por costumbre a la costumbre, por temor a lo desconocido, pero con astucia ante lo improbable  por el miedo a tú, que por rechazo al Yo, prefiere vivir bajo soledad absoluta en un mundo indiferente, en el que es mas sencillo decir "fácil" que hacer lo difícil. Puede que te quiera, pero al final, nunca seras necesidad, no para temas subjetivos de compañía sentimental, no como persona, pues es mejor la soledad justificada, que tu indiferencia plasmada en lindas sonrisas y miradas tornadas a la vida, como el sol a la tierra, tú, ahí  como farol en el borde del abismo, estas para recordar mi misión, en base de polvo espacial, recargado, pero justo, tú, al final, terminaras siendo el, y el, Yo.